Cuando se trata del pollo, sabemos que es indispensable tener cuidado en su conservación y transportación puesto que fácilmente puede descomponerse, por ello debemos cerciorarnos de que ha estado en refrigeración todo el tiempo y que cuenta con el empaque correcto para que no esté en contacto con las bacterias.
Muchas veces hemos escuchado que el pollo debe lavarse antes de cocinarlo puesto que existe el riesgo de contraer salmonelosis, sin embargo, esta práctica puede resultar más riesgosa porque al ponerlo al chorro del agua salpicamos todo lo que está alrededor (que generalmente son los trastes limpios) y lo contaminamos. Entonces ¿cómo evitamos la salmonelosis en el pollo? Eligiendo siempre marcas certificadas como Maxicarne, que nos garantizan la calidad e inocuidad de los productos agroalimentarios.
No, a diferencia de la carne de res, el pollo no puede tener distintos términos de cocimiento, sino que siempre debe estar bien cocido. Técnicamente, debemos cocerlo a 75°C por al menos 15 segundos, pero para asuntos prácticos diremos que debe cambiar de color por completo y no contener algún rastro de sangre.
Siempre que no sepas qué comer o que se te acaban las ideas, puedes recurrir a este platillo que es fácil de preparar, delicioso y duradero. ¿Comenzamos?
Manitas y patitas de cerdo al escabeche, de las recetas de antaño.
¿Llegó el momento de preparar la comida y no tienes nada listo? No te preocupes, haz unas deliciosas pechugas de pollo con calabacines y elotes, ¡en menos de 40 minutos!
Si tu paladar es un amante de las experiencias culinarias, prueba este soufflé de papa con milanesa al adobo y danos tu opinión.