La importancia de afilar cuchillos

Parece bastante lógico decir que los cuchillos deben estar bien afilados, pero la verdad es que a veces se nos olvida hacerlo y obviamos este detalle a la hora de preparar la carne. Sin embargo, muchas veces el cómo cortamos la carne influye mucho en el resultado.

Pongamos un ejemplo:


Digamos que cortarás el lomo de cerdo en filetes para comenzar a marinar la carne. Cuando tienes un cuchillo que ya perdió su filo, es probable que los cortes no sean tan precisos o tengas que presionar con más fuerza para cortar. Lo que sucede es que estarías básicamente exprimiendo la carne de sus jugos naturales y le restarías sabor. Además, no se vería tan exquisito al momento de servir. Para que esto no te suceda, te damos unos consejos:


  • Para que el filo del cuchillo no se pierda tan a menudo, debes usar “la chaira” un instrumento muy utilizado para “asentar” el filo del cuchillo. Te recomendamos que, si la adquieres, la utilices al menos dos veces por semana y afiles de 5 a 10 minutos.
  • Si prefieres no adquirir este instrumento, te recomendamos que utilices una piedra rugosa o rasposa. Para poder afilar tus cuchillos correctamente, debes contar al menos con dos piedras: la primera para raspar la hoja del cuchillo, desgastarla hasta recobrar el ángulo apropiado y otra más para afilar o afinar la hoja.
  • En el proceso de afilado con piedra debes mantener el mismo ángulo de apoyo del cuchillo sobre la piedra y realizar movimientos de manera que toda la hoja pueda pasar por la piedra.
  • Necesitarás usar las dos manos: con la primera fijarás el ángulo adecuado utilizando el pulgar, con la otra apoya tres dedos sobre la superficie de la hoja de manera de tener el cuchillo bien sujetado por debajo y por arriba.


Y listo, ya puedes comenzar a cortar. Para asegurarte de que está bien afilado, haz dos pruebas: corta un jitomate sin tener que presionarlo. El cuchillo debe deslizarse perfectamente y cortar las rodajas sin mayor esfuerzo. También puedes probar con un mango. Intenta quitarle la cáscara con el cuchillo de forma precisa y sin tener que esforzarte demasiado por sostenerlo.

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Para otro día que se te antoje